
A pesar de que la pila de libros por leer que tengo no para de aumentar, de vez en cuando lo que apetece es coger alguna guia de lecturas de ciencia ficción como la de David Pringle o la de
"Las 100 mejores novelas de ciencia ficción del siglo XX" de la Factoría, y buscar algún libro que parezca interesante.Snowcrash es la última novela leida así.Escrita por Neal Stephenson, que será recordado por los siglos de los siglos por haber escrito Criptonomicon y la, al menos para la modesta aunque raramente equivocada opinión de un servidor, altamente superior a todo lo demás
"La era del diamante.Manual ilustrado para jovencitas".
A lo que íbamos, el Heroe Protagonista (no es coña, se llama Hiro Protagonist) del libro es una especie de
superhackerdelamuerte que, vaya por Dios,en el mundo real tiene que ganarse el pan haciendo de repartidor de pizzas para la Mafia (primer WTF!! de la novela) y de representante musical de grupos industriales.Su asociación con una mensajera que parece que tiene muy buenas conexiones y la aparición de un
antiguo nuevo virus informático que amenaza con sumir el mundo en el caos (bueno, más caos aun) son los puntos donde empieza a desarrollarse una trama que mezcla a partes iguales cyberpunk (hackers, virus, mundos virtuales,mafiosos y matones supertecnológicos y demás ) y seudorreligiosas que, la verdad, hubiera jurado que no pegaban ni con cola pero que resulta que sí.
En definitiva, la
peor menos buena novela leida de Neal Stephenson (bueno, solo llevo tres), lo cual no significa en absoluto que deje de recomendarla.Lo peor,que a ratos se hace pesada, muy muy pesada, aunque probablemente tenga que ver con el hecho de que toda la ciencia ficción el cyberpunk es probablemente el subgénero que más se me atraganta.
PD:por cierto, no recomiendo a nadie, pero a nadie, que se lea este libro en la edición de bolsillo de Gigamesh, parece que esté patrocinada por Federópticos.Desconozco si las otras novelas de bolsillo en la misma colección son iguales, si ese es el caso el librero ya puede esperar sentado a que vaya a pillarme otro.